La importancia de recordar su figura radica en la necesidad que tenemos desde los distintos sectores progresistas de reformular y construir un proyecto político superador. El proceso abierto en 1983 fue el último en el que vastos sectores populares depositaron su esperanza de cambio para acabar con una matriz socioeconómica dependiente y una cultura política autoritaria generada por la dictadura genocida que intentábamos dejar atrás.
Hoy cuando su figura es reconocida y la Democracia no es discutida como logro, es necesario recordar que muchos dijeron que no, oponiéndose frontalmente a cualquier medida transformadora y haciendo todo lo posible para que la naciente democracia naufragara. Esos poderes corporativos siguen en la vida política de nuestro país, buscando por estos días retroceder a épocas humillantes, ya que son los mismos que resistieron a que se investigue realmente la fraudulenta Deuda Externa y que luego realizaron un golpe de mercado, los que se oponían a la ley de Divorcio sosteniendo que así se “destruía a la familia argentina”, los representantes de la Sociedad Rural que lo silbaron pero que nunca dudaron en firmar sendas proclamas de apoyo a las distintas dictaduras, los que querían impunidad y olvido para no ver a Videla, Massera y Agosti en el banquillo de acusados.
Por eso se trata de recuperar los sueños militantes y las banderas arriadas, para reformular como jóvenes los proyectos que construyan una Argentina distinta, la misma con la que soñó ese gran caudillo radical.
“Los hombres pasan, las ideas quedan y se transforman en antorchas que mantienen viva a la política democrática”
GRUPO 83
8 DE SEPTIEMBRE
8 DE SEPTIEMBRE







