Arrancamos 2010 con un intento de los cruzados republicanos por defender (nuevamente) El kirchnerismo, muchas veces por torpeza, termina dando carne de comer a buitres de variado pelaje que no dudan en abrazar a lo peor del staff político económico de nuestro país. Los que defienden la institucionalidad levantan a Cobos como garante de la misma, en lo que constituye una tergiversación de cualquier precepto republicano básico. Es una locura galopante que el vicepresidente boicotee constantemente al gobierno del que es parte y no pierda oportunidad para erigirse en líder de la oposición. Ningún país serio, como les gusta decir habitualmente a los editorialistas de
Redrado, como buen niño mimado por Neustadt, representó los intereses del capital concentrado y de la banca extranjerizante, no se convirtió en lo que hoy muchos K recuerdan a partir de que desoyó las ordenes emanadas de
Si continuamos abriendo interrogantes llegaremos al fondo del tema para analizar a un gobierno que se para como “nacional y popular” pero que concretamente es el más pagador de deuda externa. De una manera muy prolija y sin discutir nunca el problema del endeudamiento de nuestra economía, el kirchnerismo en todos estos años destinó grandes sumas de dinero para agraciar a los mercados internacionales. Cacareo desde las tribunas, cumplimiento sumiso con la banca internacional en los hechos.
Estamos en un brete complicado, si uno realiza una lectura positiva de aspectos de la política oficialista es rotulado por aquellos opositores acérrimos (que siempre se llevaron muy bien con la cruz y con los feudos) como kirchnerista y si se critica lo que sea, muchos K te tildan de ser parte de la conspiración que busca derribarlos. Campea un maniqueísmo muy peligroso.
Mientras tanto muchos sectores progresistas prefieren solamente defender lo que hay y empeñados en caracterizar la actual gestión como un gobierno en disputa, terminan enmarañados en la interna pejotista. El panorama lo completamos con un elenco opositor que hace todo lo posible por reagrupar a los sectores neoconservadores y corren al gobierno por derecha: los mismos que se abrazaron con







