lunes 17 de agosto de 2009

El Grupo

Los ánimos andan caldeados por estos días de gran agitación mediática. Ejecutivos que golpean embajadas con caras largas preocupados por la vorágine en la que están inmersos. Por su lado el Ejecutivo Nacional intentando recuperar agenda propia y colocándole el dedo al capital concentrado en donde más le duele: sus tan preciados negocios.

La sola noticia de que la corporación mediática, representada por el Grupo Clarín, está siendo afectada es un hecho más que positivo. El Gobierno Nacional observó la veta con el conflicto entre la AFA vs. TSC y sacó mágicamente de la galera lo que ni ellos mismos se imaginaban la noche anterior. Hay que aplaudir de pie la decisión de estatizar las transmisiones de los partidos de fútbol y fortalecer de esa forma el Sistema Nacional de Medios Públicos.

Porque es falsa la disyuntiva planteada por sectores opositores que únicamente buscan repercusión mediática con sus diatribas públicas anti K. Son movidos por un feroz olfato oportunista que no repara en la proyección a largo plazo de las políticas estatales. Incluso, como Silvana Giudici sosteniendo que el fútbol “tiene que ser un negocio entre privados”, si esos posicionamientos implican defender los intereses de corporaciones manchadas medularmente por la corrupción como Clarín. No se trata de lamentarse hipócritamente por los chicos pobres que no tienen alimento diario en sus mesas familiares como lo hace el PRO, sosteniendo que el dinero que el Estado gastaría supuestamente en la transmisión de los partidos podría ser usado para políticas sociales. Alcanza con haber escuchado a Gabriela Michetti oponerse en la campaña a la implementación de políticas sociales no discriminatorias y eficientes como el Ingreso Universal para la Niñez.

Bajo el mismo argumento carecería de sentido las inversiones culturales mientras se mantengan las actuales tasas de indigencia y pobreza. Pero sobre todo hay que decir, aunque suene populista, que no se puede privar a los sectores pobres de un espectáculo popular como el fútbol. Habla alguien que justamente no puede definirse como futbolero pero que entiende el efecto pernicioso que genera la mercantilización del deporte y la mutación de un evento cultural en puro y simple negocio especulativo.

Julio Grondona es la representación cabal de la putrefacción de las instituciones argentinas. Pero algo tuvo que ver el sector empresarial en eso, cuando Clarín y TyC no sólo hacían negocios espurios con el titular de la AFA sino que prestaban todas sus cámaras y periodistas para legitimarlo públicamente.

Hay que mencionar la responsabilidad actual que tienen los medios de comunicación en la degradación cultural y en la extensión de la ignorancia. La tan mentada libertad de prensa de la que se jactan contrasta con la persecución que TyC realizó de periodistas como Víctor Hugo Morales o Adrián Paenza. También las dudas y la desconfianza sobre lo que hará realmente el kirchnerismo están presentes. Esperemos que se tenga el suficiente coraje y voluntad política para avanzar coherentemente en la sanción de una nueva ley de radiodifusión que permita un panorama distinto para todos los argentinos.

martes 4 de agosto de 2009

La Reacción

“…sus reacciones nada tienen que ver con la inteligencia, están en un nivel visceral que viene de muy atrás, de abuelos y padres y escuelas…”Julio Cortázar

Podemos usar las palabras del autor de Rayuela, en referencia a los críticos de la revolución cubana, para analizar las bravuconadas escuchadas los últimos días de la boca del Arzobispo Aguer y de Hugo Biolcatti que desnudan la matriz autoritaria de la derecha neoconservadora que representan.

El Presidente de la Sociedad Rural Argentina se preocupó por la República en su último discurso de apertura en la exposición de Palermo sosteniendo que “se puede transformar al país en una nación representativa, republicana y federal”, haciendo gala de la misma inquietud democrática que lo motivó para contratar a un confeso admirador de la tortura como Vicente Massot a cargo de la formación de dirigentes rurales. Mencionando constantemente el término “patria”, Biolcatti intentó parecer mesurado pero no pudiendo con su gorilismo primitivo calificó al Estado como un “predador insaciable”. Añoran sin disimulo los años del desguace estatal de la rata riojana, en los que las únicas voces provenían de las canteras neoliberales. No quedan dudas sobre qué intereses defienden esas tribunas que ayer aplaudían a Onganía, Videla o Menem y silbaban a Raúl Ricardo Alfonsín.

La oligarquía se cree genéticamente identificada con esa abstracción a la que denominan “patria”, ya que en su imaginario conforman junto a la Iglesia y el Ejército la materialización de un supuesto ideario nacional. Tampoco es casual la continua referencia al “granero del mundo”, porque desde su desprecio por lo popular y bajo una cosmovisión reaccionaria su modelo de país elitista se ajusta a la perfección con el trazado por Julio Argentino Roca.

No es caprichoso el uso del término “reacción” para calificar al reagrupamiento de derechas que se está dando en nuestra República. Al buscar furibundamente la mantención intacta del nivel de vida de los privilegiados se oponen a cualquier tipo de progreso social, llevando al retroceso de estadios ya superados. Revestidos marketineramente, bajo sonrisas publicitarias al estilo berlusconiano, con su hostilidad pretenden frenar cualquier tipo de mejora en pos de una mayor democratización del poder político y de cualquier avance de igualitarismo social por más tibio que este sea.

No vamos a escuchar estas definiciones de la mano de una “simpática” Michetti, ya que el estilo PRO consiste en caer en lugares comunes, desde donde no se dice nada para luego terminar colocando al Fino Palacios a cargo de la nueva policía metropolitana. Pero los que abiertamente son nostálgicos de la noche dictatorial como el Arzobispo Aguer no andan con rodeos.

El titular de la Comisión Episcopal de Educación Católica sacó a pasear sus concepciones autoritarias y medievales por los medios de comunicación al oponerse a la política de educación sexual del gobierno nacional. La critica calificándola despectivamente de “neomarxista”, como si fuera algo negativo per se.

El documento del arzobispo de la Plata (Orientaciones oficiales sobre Educación Sexual)tiene fragmentos imperdibles: “se atribuye universalidad a la visión torcida, reduccionista, de la sexualidad, propia de la ideología de género, que el Estado impone arbitrariamente en la escuela” o “bajo el amparo del género caben los diversos comportamientos sexuales: así se otorga carta de ciudadanía a la homosexualidad y sus variantes. Es éste otro propósito recurrente en el documento oficial”.

No ahorra en prejuicios machistas y homofóbicos hablando de cómo se busca destruir a la concepción cristiana de la vida y la familia, de las desvirtuaciones espirituales, del orden natural y de cómo se trastocan las esencias del “varón como varón y la mujer como mujer”. Parece que no entienden que vivimos en un Estado laico, que respeta la diversidad de cultos y que existe una necesidad política en separar los aspectos teológicos para el debate público. Los avances políticos y científicos que hemos dado como sociedad desde la consolidación de la Modernidad han estado marcados por esta senda.

La Iglesia no ha hecho otra cosa que oponerse sistemáticamente al progreso cuando no estaba apoyando genocidios atroces. Sus planteos espirituales son nada más que eso, mera especulación dogmática basada en la fe. Sabemos que la razón y el progreso transitan otro camino. Aún así tienen todo el derecho de dar sus sermones dominicales hablando en nombre de su supuesto dios, lo que no pueden es pretender imponer sus atrasadas concepciones religiosas al conjunto de la sociedad. El ágora debe ser una esfera apartada de lo religioso para preservarse a sí misma. Si sostienen que el divorcio, las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo, el aborto, el matrimonio gay y el uso del preservativo conducen a las tierras de Lucifer nadie los obliga a que en su ámbito privado y en su mesa familiar digan lo contrario. Pero en una sociedad moderna y democrática no pueden proyectar que su visión oscurantista sea política de Estado.

Creo profundamente en la potestad absoluta e insustituible del Estado nacional en la formación de sus ciudadanos. Tendríamos que recordar un poco más los debates sobre educación “laica o libre” que se dieron en el gobierno de Frondizi y las consecuencias negativas que tuvo el avance de la educación privada.

Los ataques neoconservadores hablan mucho de las defecciones progresistas y de las imposibilidades de armar un núcleo firme de resistencia y proyecto alternativo. Debemos ser implacables ante estos cuestionamientos ya que luego puede ser demasiado tarde para lamentarse.