"Esto es la profundización de una política de confiscación. Puede ser el modelo kirchnerista después del 28 de junio"
Elisa Carrió
A partir del momento en que los Kirchner pernoctan en la Quinta de Olivos siempre me llamó la atención la reacción de nuestra derecha patria. Los muchachos están alterados, se asustan por muy poco. Sacando las editoriales de La Nueva Provincia y de la Revista Cabildo, que destilan como de costumbre sueños procesistas y alabanzas al genocidio perpetrado por la última dictadura, el conjunto de la oligarquía se aterroriza por casi nada.
Ahora con las medidas del chavismo nos quieren alertar de una supuesta radicalización de los Kirchner luego del 28 -si llegan a salir triunfantes de la contienda electoral-. Algunos sectores de la oposición se embarcan en el discurso aristocrático, pegándole a Chávez y reclaman que el gobierno defienda a capa y espada las “empresas argentinas”. Carrió habló del "populismo confiscatorio" de Chávez. Son una muestra patética del grado de colonización mental de gran parte de nuestra dirigencia política.
El peronismo careta propuso defender el "trabajo argentino" frente a Venezuela. A la derecha argentina, primero que todo, hay que pedirle que se ponga de acuerdo. Durante décadas se cansaron de propugnar el librecambismo absoluto, entonces ahora ¿para qué quieren que intervenga el Estado Argentino? No se trataba de empresas multinacionales, de que la globalización había hecho obsoletos a los estados nacionales, de los beneficios de una economía abierta, y un listado enorme de etcéteras que estructuraban la panacea del fin de las ideologías.
Bueno simplemente a joderse. Porque cuando se conformó la CGTE y Gelbard hablaba de una burguesía nacional ustedes apoyaron a Martínez de Hoz y brindaron con la rata riojana en los 90. Decían que era lo mismo producir caramelos. El tema radica en que muchos se niegan a los nuevos vientos que corren por el continente. Y lo lamentable se centra en que los Kirchner sólo son una brisa débil, que toman alguna que otra medida interventora con miedo y hasta pidiendo permiso. Daniel Scioli, en su doble tarea de gobernador y candidato a diputado nacional, aclaró hoy al mediodía con Mirtha Legrand (por si las dudas) que en Argentina no se viene una “ola estatizadora”.
Ante los desvaríos de la oposición es recomendable leer la nota de Ricardo Campero, ex secretario de comercio exterior de Raúl Alfonsín, con respecto a la postura del gobierno nacional y la decisión de Hugo Chávez.
Si creemos en la autonomía de los pueblos, como muy bien nos enseñó Hipólito Yrigoyen, tenemos que defender la decisión del gobierno venezolano y en todo caso pedir que la cancillería argentina tenga una política seria en el armado de una agenda latinoamericana que realmente tienda a la integración continental. El debate político, si es que existe en estos pagos, está tan corrido a la derecha que Obama parecería ser un revolucionario. Nos quieren prevenir del cuco rojo, como ayer lo hicieron de la llegada de la “chusma radical” o del “aluvión zoológico”. Tenemos que ser por sobre todo doctrinariamente claros, no se le puede hacer el juego a la derecha. Recuperemos YPF y empecemos a caminar en la dirección de un proyecto nacional y popular.
Ahora con las medidas del chavismo nos quieren alertar de una supuesta radicalización de los Kirchner luego del 28 -si llegan a salir triunfantes de la contienda electoral-. Algunos sectores de la oposición se embarcan en el discurso aristocrático, pegándole a Chávez y reclaman que el gobierno defienda a capa y espada las “empresas argentinas”. Carrió habló del "populismo confiscatorio" de Chávez. Son una muestra patética del grado de colonización mental de gran parte de nuestra dirigencia política.
El peronismo careta propuso defender el "trabajo argentino" frente a Venezuela. A la derecha argentina, primero que todo, hay que pedirle que se ponga de acuerdo. Durante décadas se cansaron de propugnar el librecambismo absoluto, entonces ahora ¿para qué quieren que intervenga el Estado Argentino? No se trataba de empresas multinacionales, de que la globalización había hecho obsoletos a los estados nacionales, de los beneficios de una economía abierta, y un listado enorme de etcéteras que estructuraban la panacea del fin de las ideologías.
Bueno simplemente a joderse. Porque cuando se conformó la CGTE y Gelbard hablaba de una burguesía nacional ustedes apoyaron a Martínez de Hoz y brindaron con la rata riojana en los 90. Decían que era lo mismo producir caramelos. El tema radica en que muchos se niegan a los nuevos vientos que corren por el continente. Y lo lamentable se centra en que los Kirchner sólo son una brisa débil, que toman alguna que otra medida interventora con miedo y hasta pidiendo permiso. Daniel Scioli, en su doble tarea de gobernador y candidato a diputado nacional, aclaró hoy al mediodía con Mirtha Legrand (por si las dudas) que en Argentina no se viene una “ola estatizadora”.
Ante los desvaríos de la oposición es recomendable leer la nota de Ricardo Campero, ex secretario de comercio exterior de Raúl Alfonsín, con respecto a la postura del gobierno nacional y la decisión de Hugo Chávez.
Si creemos en la autonomía de los pueblos, como muy bien nos enseñó Hipólito Yrigoyen, tenemos que defender la decisión del gobierno venezolano y en todo caso pedir que la cancillería argentina tenga una política seria en el armado de una agenda latinoamericana que realmente tienda a la integración continental. El debate político, si es que existe en estos pagos, está tan corrido a la derecha que Obama parecería ser un revolucionario. Nos quieren prevenir del cuco rojo, como ayer lo hicieron de la llegada de la “chusma radical” o del “aluvión zoológico”. Tenemos que ser por sobre todo doctrinariamente claros, no se le puede hacer el juego a la derecha. Recuperemos YPF y empecemos a caminar en la dirección de un proyecto nacional y popular.









