martes 31 de marzo de 2009

Gracias Raúl


Que decir, estoy escribiendo estas líneas con lágrimas en los ojos. Me entere durante un acto en el que lanzábamos la campaña para las próximas legislativas. Llevo mi nombre y mi militancia política por él. Ahora muchos se van a llenar la boca de elogios hacia este gran hombre que marcó a la República Argentina, su figura se agigantara con el paso del tiempo así como sucedió con otro gran hombre como lo fue Arturo Illia. Ese amor que Alfonsín transmitió en toda su vida por los ideales de justicia social y emancipación empaparon a una generación. Alfonsín queda en ese amplio legado de patriotas que dio el radicalismo a la vida política argentina de la talla de Yrigoyen y Alem.

Gracias Raúl por hacernos entender que con la democracia se come, se educa y se cura. Gracias por entregar tu vida en la lucha libertaria por una Argentina más justa y equitativa. Gracias por tu pensamiento humanista y tu coherencia. Gracias por haber dignificado con tu presencia la causa de la emancipación nacional. Gracias simplemente Gracias.

“…habíamos aprendido que los que estimulan la impaciencia para proponer la intolerancia y la violencia como remedios terminan favoreciendo los intereses del privilegio. Aprendimos que cuando el pueblo no decide sobre el gobierno, la nación y el pueblo quedan desguarnecidos frente a los intereses de adentro y de afuera...”

martes 24 de marzo de 2009

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Si miramos el período democrático iniciado en 1983 haber desterrado la violencia como práctica política cotidiana fue uno de los logros más significativos, sin embargo esto no significó una profundización de las reformas necesarias para desarmar el modelo de enajenación implantado por los tecnócratas liberales, al que con su vida pagaron miles de argentinos que resistieron heroicamente. Encontramos luego de treinta y tres años una sociedad arrasada por los proyectos de exclusión social impuestos por las oligarquías gobernantes, conjuntamente con una degradación del debate político que ha conducido a la mayoría de nuestro pueblo a una servidumbre inconsciente.

La inconsciencia cívica va acompañada de la desconfianza generalizada hacia una “clase política” que se ha profesionalizado a las sombras del poder, violando las banderas doctrinarias históricas de los partidos populares, y menoscabando la independencia política y económica de la República, como clara proyección del Proceso iniciado en 1976.

El travestismo ideológico producto de la implantación de concepciones mercantilistas y de la cultura del “no te metas”, concebida por la Junta militar, ha provocado que la política pierda toda finalidad ético – humanista. Así la anulación del debate público de cualquier atisbo tendiente a revertir la actual distribución de la riqueza y el rol del Estado, es un claro ejemplo de mantenimiento del modelo genocida.

Tenemos que ser claros: el actual gobierno nacional de los Kirchner tiene que ser juzgado por lo que hace y no por lo que dice. Hace tres décadas la maquinaria dictatorial se manifestó en plena sintonía con el complejo financiero para salvaguardar sus privilegios y el modelo neoliberal ejecutado en nuestra Nación por la dupla Martínez de Hoz - Cavallo generó una ruptura atroz del tejido mental y social de nuestro pueblo. Hoy el desafío radica en pensar políticamente como reconstruir aquel entramado que hizo de nuestro país uno de los más equitativos de Latinoamérica.

sábado 21 de marzo de 2009

Verborragia opositora

Que Pactos de la Moncloa, que Cuba, que Venezuela, los argumentos de la oposición descarnada ya no conocen límites desde que la doctora Carrió compara a Kirchner con Nicolae Ceausescu o habla del “Tren a Varsovia”.

Así vemos inmutable al Jefe de Gobierno de Buenos Aires intentando colocarse el traje de estadista al convocar a todas las fuerzas opositoras a firmar “un convenio, algo similar al Pacto de la Moncloa, aunque más chiquito”. Macri habla de la receta española como si nada, tratando de hacernos creer que sabe lo que dice. Esta tan pero tan trillado en nuestro país el argumento de la Moncloa que ya no se repara que en España hubo una Guerra Civil de por medio y una dictadura fascista por casi cuarenta años a cargo de Francisco Franco. Fue una solución elegida por los partidos políticos españoles para llevar a cabo su transición democrática bajo el argumento de que en esas circunstancias había que dejar de lado los intereses de clase, solución que por sobre todo no puede extrapolarse a nuestro país (salvo que estemos en una dictadura y de distraído no me enteré) y que cuenta con innumerables críticas (abandono de republicanismo, olvido en torno a los crímenes del franquismo, etc). Y si se trata de transiciones democráticas en vez de mirar a España tendríamos que estar orgullosos del camino transitado en 1983 por los argentinos.

Pero el carnaval opositor sigue y ante una buena noticia como lo es la discusión del Proyecto de Ley de Radiodifusión presentado por la Presidenta hace unos días en la ciudad de La Plata, el titular nacional de la U.C.¿R? sale a decir que los K van "convertir al país en la Venezuela de Hugo Chávez" o que si "Si meten la ley de Radiodifusión, Venezuela va a ser un poroto". Sólo hay que refrescarle a Morales el trato asqueroso dado por la prensa concentrada de este país a los gobiernos de Hipólito Yrigoyen y de Arturo Illia. Los dichos del senador son un despropósito desde donde se lo mire, si Morales no simpatiza con la alternativa socialista de la República Bolivariana de Venezuela y si lo hace con la oposición oligarca y golpista venezolana que participó con sus medios de comunicación del Golpe de Estado del 2002, está en todo su derecho pero luego no puede venir a hablar de democracia y de respeto a las instituciones cuando en Venezuela se respetaron todos los pasos de la ley y al canal RCTV (de participación activa en el golpe ilegal) sólo no se le renovó la concesión de la señal a su vencimiento en uso pleno de las atribuciones del Estado. ¿Cómo reaccionaría la Casa Blanca si la CNN participa de un complot para derrocar a Obama?. Señor Senador: Si los K pretenden convertirnos en una Venezuela tendrían que arrancar por nacionalizar el petróleo, ¿usted también se opondría olvidándose del legado de Mosconi?

Y luego De Angeli, que no solamente le tiene las pelotas llenas a Eduardo Buzzi, sostuvo “si quieren hacer de la Argentina una Cuba o una Venezuela, se equivocan. No conocen al pueblo”, mimetizándose con una vieja de Recoleta que despotrica con sus amigas ante el avance del comunismo. Hay que decirlo bien claro: ojalá tuviéramos la dignidad del pueblo cubano, ojalá la entereza para defender un proyecto de soberanía nacional como el iniciado en 1959, ojalá pudiéramos sentirnos orgullosos de un sistema de salud y de educación como el que logró esa isla pobre del Caribe que puede mirar a los ojos al mundo.

Basta de tanta cháchara ensordecedora, un poco de sensatez no vendría mal por estos pagos. Son tan democráticos que se ponen contentos cuando un rey elegido por su propio dios intenta callar a un presidente elegido por el pueblo soberano, tan democráticos que no aceptan la voz del Parlamento Nacional y salen a cortar rutas. A veces dan ganas de ser kirchnerista.

sábado 14 de marzo de 2009

Adelantemos sancho

Votamos el 28 de junio. El matrimonio presidencial decidió adelantar unos cuantos meses las elecciones legislativas programadas para octubre de este año. El combo “crisis + serie de derrotas locales + incertidumbre” terminó por decidir el proyecto de reforma que el lunes entrará en el Congreso Nacional y saldrá convalidado por las dos Cámaras.

Junio se acerca y la candidatura de Néstor en territorio bonaerense se materializa con más fuerza. La carta K descolocó a la oposición en su conjunto, preocupada ahora en como cierra los estofados electorales. Las tres caras del pro-peronismo saltaron cada uno a decir cosas distintas y la alianza U.C.¿R?-C.C bramó enfurecida ante un panorama muy adverso. La combinación de Stolbizer saliendo tercera en provincia y Carrió (obligada a competir con Michetti ) perdiendo la Capital Federal en manos del PRO, constituye un panorama apocalíptico de esos que le gusta vaticinar a Lilita.

Terminamos todos bailando al compás de la marchita peronista. El PJ decide su interna en elecciones generales como si nada, las que acomoda a su gusto y conveniencia. Patéticos los argumentos presidenciales: sólo los movió el miedo a un mayor deterioro de su poder ante la sangría y el reacomodamiento del peronismo.

Como la política nacional carece de agenda propia con partidos políticos inexistentes lo único que prima en esta coyuntura es el interés electoral. Tenemos un sistema democrático reducido formalmente a una elección cada dos años. Los grandes temas centrales para el país van a seguir sin resolución y agravándose en un futuro oscuro con el colapso del capitalismo a nivel global.

La mediocridad y las ansias acomodaticias hacen que no se visualice donde estamos parados. Veremos seudo dirigentes preocupadísimos en cómo sobrevivir para arañar algún cargo, esos burócratas profesionales que vaciaron a la política de su contenido ideológico y su papel transformador. Se desgarran las vestiduras en un juego en apariencia democrático que sólo esconde ansias de poder.

Moisés Lebensohn solía hablar de la “política del servicio personal” que había destruido el plano idealista durante los años 30:

“…los ciudadanos dejan de ser tales, en el concepto cabal del vocablo, para transformarse en meros votantes. La ciudadanía pasa de ser la alta dignidad de una democracia a un bien intercambiable por otros bienes, efectivos o afectivos…”

Políticos que únicamente buscan el interés personal, organizaciones que se deformaron por meros fines electoralistas, lo que importa al fin y al cabo es el aparato. Todos sabemos que la calidad cívica de nuestra dirigencia es paupérrima. No tienen orientación ética ni ideológica. La exclusión del pueblo se completó así con oligarquías políticas aferradas a sus espacios de poder.

“…nuestro político no es ya el escultor del alma nacional y de la estructura de su país. No es un conductor de masas que se lanza hacia adelante y frente a cada necesidad señala un camino. No. Su habilidad consiste en ocultar su pensamiento, simular o disimular, flotar sobre las corrientes contradictorias como madero sobre el mar, al que agita el oleaje, pero nada separa de la superficie. He ahí su ideal: permanecer en la superficie…”

Moisés fue contra la corriente. Cuando en Junio votemos queda en nosotros cambiar el rumbo, un rumbo que no se limita a estar a favor o en contra de los K.

sábado 7 de marzo de 2009

Juventud y Política


“…la juventud contemporánea, y sobre todo la juventud de Latinoamérica, tiene una obligación revolucionaria contraída con la historia, con su pueblo, con el pasado de su patria…”
Salvador Allende

Las palabras del gran presidente chileno pronunciadas en 1972 contrastan fuertemente con nuestros días. Descreimiento, apatía, desconfianza, es lo primero que se cruza para describir la relación actual de los jóvenes con la política. A 25 años de la recuperación democrática que nos permitió empezar a transitar el camino de salida ante la más sangrienta y oscura dictadura, es paradojal que el mismo sistema político que se levantaba como esperanza en 1983 haya construido por un lado una ciudadanía alejada de la participación activa y una juventud que visualiza a los partidos políticos como espacios donde no se pueden gestar los cambios necesarios.

La batalla cultural que las fuerzas progresistas perdieron en los 90 frente a la oleada del discurso único neoliberal trajo aparejado un derrotismo que terminó canalizándose en actitudes que entienden que nada puede ser cambiando ya que el sólo intento por sí mismo es estéril.

Ese vacío de esperanzas es la principal traba para lograr movilizar y despertar la participación ciudadana tan necesaria para revertir un orden que a todas luces es profundamente inequitativo e injusto. No alcanza con indignarse ante las problemáticas sociales que azotan a nuestro país, es imperiosa la organización de proyectos alternativos donde la juventud en su conjunto ocupe un papel protagónico. Pero ese compromiso va a poder lograrse cuando empecemos a reconstruir la idea de futuro, las esperanzas como motor de que es posible otro mundo.

En momentos donde avanza el materialismo y la superficialidad, los jóvenes no se comprometen porque todos los puentes y canales están dinamitados en una sociedad consumista donde los negocios personales tienen más valor que los ideales de justicia. La tarea de reconstrucción parece por momentos ciclópea: un país saqueado por la entrega y la usura financiera, una juventud que ha sufrido en carne propia la decadencia educativa. La degradación del tejido cultural es lo más palpable a primera vista ante la carencia de horizontes.

Nada favorece a la participación juvenil porque el poder público es rehén de políticos profesionales convertidos en grises burócratas que carecen de escrúpulos al momento de ejecutar políticas anti populares. Un formalismo democrático que únicamente llama al pueblo a votar cada dos años pero que cocina las verdaderas decisiones a espalda de las grandes mayorías. Pero la juventud, como gran parte de la sociedad, visualiza y rechaza profundamente este cuadro de situación. Por eso surge la urgente necesidad de empezar a canalizar positivamente ese claro sentimiento de hartazgo que invade a todo el pueblo.

La política no entusiasma porque perdió los sueños y las utopías fueron extraviadas cuando no vendidas al mejor postor. Tenemos un pasado por el que sentirnos orgullosos, de la lucha heroica de revolucionarios como Mariano Moreno y Juan José Castelli, pasando por los jóvenes del 90 que enfrentaron a la maquinaria sangrienta del Régimen roquista, la juventud universitaria que protagonizó la Reforma de 1918 o las jornadas populares del Cordobazo en 1969.

Hay que evitar que el discurso de la anti política se cuele entre nosotros porque detrás de esas voces se esconde un egoísmo asocial y la intención de mantener los privilegios de unos pocos. Recuperar a los partidos políticos como herramientas sociales, no temerle al debate, al intercambio de ideas. La política es inevitable, queda en nosotros dejarla en mano de las corporaciones económicas o asumir la tarea de fortalecer plenamente la vida democrática para que la libertad y la igualdad sean principios tangibles para todos los argentinos.