
Que Pactos de la Moncloa, que Cuba, que Venezuela, los argumentos de la oposición descarnada ya no conocen límites desde que la doctora Carrió compara a Kirchner con
Nicolae Ceausescu o habla del
“Tren a Varsovia”.
Así vemos inmutable al
Jefe de Gobierno de Buenos Aires intentando colocarse el traje de estadista al convocar a todas las fuerzas opositoras a firmar
“un convenio, algo similar al Pacto de la Moncloa, aunque más chiquito”.
Macri habla de la receta española como si nada, tratando de hacernos creer que sabe lo que dice. Esta tan pero tan trillado en nuestro país el argumento de la Moncloa que ya no se repara que en España hubo una Guerra Civil de por medio y una dictadura fascista por casi cuarenta años a cargo de Francisco Franco. Fue una solución elegida por los partidos políticos españoles para llevar a cabo su transición democrática bajo el argumento de que en esas circunstancias había que dejar de lado los intereses de clase, solución que por sobre todo no puede extrapolarse a nuestro país (salvo que estemos en una dictadura y de distraído no me enteré) y que cuenta con innumerables críticas (abandono de republicanismo, olvido en torno a los crímenes del franquismo, etc). Y si se trata de transiciones democráticas en vez de mirar a España tendríamos que estar orgullosos del camino transitado en 1983 por los argentinos.
Pero el carnaval opositor sigue y ante una
buena noticia como lo es la discusión del
Proyecto de Ley de Radiodifusión presentado por la Presidenta hace unos días en la ciudad de La Plata, el titular nacional de la U.C.¿R? sale a decir que los K van
"convertir al país en la Venezuela de Hugo Chávez" o que si
"Si meten la ley de Radiodifusión, Venezuela va a ser un poroto". Sólo hay que refrescarle a
Morales el trato asqueroso dado por la prensa concentrada de este país a los gobiernos de
Hipólito Yrigoyen y de
Arturo Illia. Los dichos del senador son un despropósito desde donde se lo mire, si Morales no simpatiza con la alternativa socialista de la República Bolivariana de Venezuela y si lo hace con la oposición oligarca y golpista venezolana que participó con sus medios de comunicación del Golpe de Estado del 2002, está en todo su derecho pero luego no puede venir a hablar de democracia y de respeto a las instituciones cuando en Venezuela se respetaron todos los pasos de la ley y al canal
RCTV (de participación activa en el golpe ilegal) sólo no se le renovó la concesión de la señal a su vencimiento en uso pleno de las atribuciones del Estado. ¿Cómo reaccionaría la Casa Blanca si la CNN participa de un complot para derrocar a Obama?. Señor Senador: Si los K pretenden convertirnos en una Venezuela tendrían que arrancar por nacionalizar el petróleo, ¿usted también se opondría olvidándose del legado de Mosconi?
Y luego
De Angeli, que no solamente le tiene las pelotas llenas a Eduardo Buzzi, sostuvo
“si quieren hacer de la Argentina una Cuba o una Venezuela, se equivocan. No conocen al pueblo”, mimetizándose con una vieja de Recoleta que despotrica con sus amigas ante el avance del comunismo. Hay que decirlo bien claro: ojalá tuviéramos la dignidad del pueblo cubano, ojalá la entereza para defender un proyecto de soberanía nacional como el iniciado en 1959, ojalá pudiéramos sentirnos orgullosos de un sistema de salud y de educación como el que logró esa isla pobre del Caribe que puede mirar a los ojos al mundo.
Basta de tanta cháchara ensordecedora, un poco de sensatez no vendría mal por estos pagos. Son tan democráticos que se ponen contentos cuando un rey elegido por su propio dios intenta callar a un presidente elegido por el pueblo soberano, tan democráticos que no aceptan la voz del Parlamento Nacional y salen a cortar rutas. A veces dan ganas de ser kirchnerista.