En general, desde mayo del 2003, la discursividad kirchnerista me seduce. Pero paso a paso por estos años de gestión presidencial se presentó un pequeño problema: no les creo. Néstor llamó, en su lanzamiento como candidato a diputado nacional, a la “construcción del nuevo tiempo y a la nueva historia” escoltado por Scioli y la mafia del pejotismo como si esto no generara la mínima contradicción con un discurso de supuesto cambio.A estas alturas uno tendría que concluir que Kirchner tiene un problema de trastorno de personalidad ya que continuamente habla de los que saquearon y vendieron a nuestra República como si él hubiera aterrizado en la escena política argentina en diciembre del 2001 sin nunca ser gobernador menemista y actor de la entrega nacional. No tan sólo hacen referencia del menemismo como si fueran ajenos, hay que prestar atención sobre sus declaraciones ante el gobierno de la Alianza: Diana Conti, Nilda Garré o tantos funcionarios K formaron parte de las listas del acuerdo entre la UCR y el Frepaso. El punto es que su actuación no los invalida hoy día, lo esquizofrénico pasa por discurrir políticamente no reconociendo las responsabilidades en la historia reciente.
Ahora algunos hablan de cambiar las “formas” porque catalogan a la Presidenta de “autoritaria” y estos opositores dan gracia. Porque no se puede no concordar con Kirchner en la “construcción de una patria libre y soberana”, pero cuando los K hablan de los recursos naturales hay que debatir sobre YPF, la necesidad de nacionalizar las fuentes hidrocarburiferas y el veto hacia la ley de Glaciares, cuando se llenan la boca contra la concentración mediática pedirles respuestas por la unificación de Multicanal – Cablevisión y propugnar la sanción de una nueva ley de medios, cuando la tan trillada “distribución del ingreso” aparece en sus bocas bregar por una reforma impositiva progresista, por la nacionalización del comercio exterior, porque la renta financiera sea gravada y también proponerles ya que hacen gala de que es una mujer preocupada por los Derechos Humanos quien ocupa la primera magistratura nacional la legalización del aborto y el matrimonio para personas del mismo sexo.
Los K no podrían hablar de la máquina de impedir porque estaríamos ante la presencia de un núcleo opositor que ideológicamente superaría con creces al pragmatismo de unos burócratas que no dudan en lanzar sus cantos de sirena por izquierda o derecha según marque los vientos de la historia.
En todo caso nos tendremos que resignar a que una variante peronista por derecha se haga cargo de los destinos institucionales del país encarnada en Macri, Solá o Reutemann. Los sectores medios se tendrán que hacer cargo nuevamente de apoyar socialmente otra entrega neo liberal, los Kirchner de haber quemado las banderas progresistas empujando a la República hacia planteos neo conservadores y el resto de la oposición por preferir el discurso del establishment a emprender la construcción de un proyecto nacional y popular.








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