Votamos el 28 de junio. El matrimonio presidencial decidió adelantar unos cuantos meses las elecciones legislativas programadas para octubre de este año. El combo “crisis + serie de derrotas locales + incertidumbre” terminó por decidir el proyecto de reforma que el lunes entrará en el Congreso Nacional y saldrá convalidado por las dos Cámaras.Junio se acerca y la candidatura de Néstor en territorio bonaerense se materializa con más fuerza. La carta K descolocó a la oposición en su conjunto, preocupada ahora en como cierra los estofados electorales. Las tres caras del pro-peronismo saltaron cada uno a decir cosas distintas y la alianza U.C.¿R?-C.C bramó enfurecida ante un panorama muy adverso. La combinación de Stolbizer saliendo tercera en provincia y Carrió (obligada a competir con Michetti ) perdiendo la Capital Federal en manos del PRO, constituye un panorama apocalíptico de esos que le gusta vaticinar a Lilita.
Terminamos todos bailando al compás de la marchita peronista. El PJ decide su interna en elecciones generales como si nada, las que acomoda a su gusto y conveniencia. Patéticos los argumentos presidenciales: sólo los movió el miedo a un mayor deterioro de su poder ante la sangría y el reacomodamiento del peronismo.
Como la política nacional carece de agenda propia con partidos políticos inexistentes lo único que prima en esta coyuntura es el interés electoral. Tenemos un sistema democrático reducido formalmente a una elección cada dos años. Los grandes temas centrales para el país van a seguir sin resolución y agravándose en un futuro oscuro con el colapso del capitalismo a nivel global.
La mediocridad y las ansias acomodaticias hacen que no se visualice donde estamos parados. Veremos seudo dirigentes preocupadísimos en cómo sobrevivir para arañar algún cargo, esos burócratas profesionales que vaciaron a la política de su contenido ideológico y su papel transformador. Se desgarran las vestiduras en un juego en apariencia democrático que sólo esconde ansias de poder.
Moisés Lebensohn solía hablar de la “política del servicio personal” que había destruido el plano idealista durante los años 30:
“…los ciudadanos dejan de ser tales, en el concepto cabal del vocablo, para transformarse en meros votantes. La ciudadanía pasa de ser la alta dignidad de una democracia a un bien intercambiable por otros bienes, efectivos o afectivos…”
Políticos que únicamente buscan el interés personal, organizaciones que se deformaron por meros fines electoralistas, lo que importa al fin y al cabo es el aparato. Todos sabemos que la calidad cívica de nuestra dirigencia es paupérrima. No tienen orientación ética ni ideológica. La exclusión del pueblo se completó así con oligarquías políticas aferradas a sus espacios de poder.
“…nuestro político no es ya el escultor del alma nacional y de la estructura de su país. No es un conductor de masas que se lanza hacia adelante y frente a cada necesidad señala un camino. No. Su habilidad consiste en ocultar su pensamiento, simular o disimular, flotar sobre las corrientes contradictorias como madero sobre el mar, al que agita el oleaje, pero nada separa de la superficie. He ahí su ideal: permanecer en la superficie…”
Moisés fue contra la corriente. Cuando en Junio votemos queda en nosotros cambiar el rumbo, un rumbo que no se limita a estar a favor o en contra de los K.








2 comentarios:
Niceforo: lo único que no me gusto la calificación de los Kirchner como "matrimonio presidencial" que si bien es mas respetuoso que las calificaciones de algunos de los mas reconocidos mediadores periodisticos no me parece adecuado.
Lo demás que es lo importante, impecable; Claro y conciso.
Más Moisés Lebensohn para la oposicion y el oficialismo es lo que falta.
Pero dicen que es lo que hay.
¿Sera imposible otra cosa?
Saludos Cordiales.
¿Qué cosa rara no? El gobierno protofascista utiliza para justificar su decisión de adelantar las elecciones un argumento de la más pura antipolítica: que es pernicioso el debate electoral. Como si ir a elecciones (y en consecuencia, la inescindible campaña) fueran algo negativo en sí mismo. En ese caso, ¿para qué hacen política?
A lo mejor es tiempo de volver a las fuentes y pensar en la abstención.
Un abrazo.
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