martes, 24 de marzo de 2009

33

Si miramos el período democrático iniciado en 1983 haber desterrado la violencia como práctica política cotidiana fue uno de los logros más significativos, sin embargo esto no significó una profundización de las reformas necesarias para desarmar el modelo de enajenación implantado por los tecnócratas liberales, al que con su vida pagaron miles de argentinos que resistieron heroicamente. Encontramos luego de treinta y tres años una sociedad arrasada por los proyectos de exclusión social impuestos por las oligarquías gobernantes, conjuntamente con una degradación del debate político que ha conducido a la mayoría de nuestro pueblo a una servidumbre inconsciente.

La inconsciencia cívica va acompañada de la desconfianza generalizada hacia una “clase política” que se ha profesionalizado a las sombras del poder, violando las banderas doctrinarias históricas de los partidos populares, y menoscabando la independencia política y económica de la República, como clara proyección del Proceso iniciado en 1976.

El travestismo ideológico producto de la implantación de concepciones mercantilistas y de la cultura del “no te metas”, concebida por la Junta militar, ha provocado que la política pierda toda finalidad ético – humanista. Así la anulación del debate público de cualquier atisbo tendiente a revertir la actual distribución de la riqueza y el rol del Estado, es un claro ejemplo de mantenimiento del modelo genocida.

Tenemos que ser claros: el actual gobierno nacional de los Kirchner tiene que ser juzgado por lo que hace y no por lo que dice. Hace tres décadas la maquinaria dictatorial se manifestó en plena sintonía con el complejo financiero para salvaguardar sus privilegios y el modelo neoliberal ejecutado en nuestra Nación por la dupla Martínez de Hoz - Cavallo generó una ruptura atroz del tejido mental y social de nuestro pueblo. Hoy el desafío radica en pensar políticamente como reconstruir aquel entramado que hizo de nuestro país uno de los más equitativos de Latinoamérica.

1 comentarios:

Fran_23 dijo...

Coincido en varias de las cosas que decís. No así en lo de miles de argentinos que lucharon de manera heroica, cuando en realidad,poner una bomba, mimetizarse entre la población civil, asesinar y secuestrar no tiene nada de heroico, sino que contiene rasgos cobardes y delictivos,que deberían ser juzgados judicial e históricamente con la misva vara con la que se pune a los miembros de las FF.AA. Con respecto a que la cultura política del desprestigio de las clases dirigientes, hay que aclarar que comienza con el retorno de la democracia en diciembre de 1983, con los respectivos desgobiernos peronistas y radicales.No nos olvidemos del rol irrelevante y cómplice que tuvieron durante el gobierno militar los partidos políticos tradicionales.